Desde enero de 2.024 Naturplagas comienza una nueva andadura y nos embarcamos en una nueva aventura con la finalidad de ofrecer a nuestros clientes la posibilidad de realizar un control de plagas en el ámbito fitosanitario mucho más respetuoso con el medio ambiente a partir de la aplicación de productos fitosanitarios y productos fertilizantes en cultivos con DRONES.
Con estos drones, apoyaremos la APLICACIÓN DE LA AGRICULTURA DE PRECISIÓN Y TECNOLOGÍAS 4.0. EN EL SECTOR AGRICOLA GANADERO.
El uso de drones en la agricultura no es algo nuevo, ya hace años se realizan aplicaciones fitosanitarias y de fertilizantes, así como aplicación de herbicidas, para diferentes plagas y enfermedades en cultivos en otras Comunidades Autónomas que están a la vanguardia en el uso de esta incipiente tecnología.
Extremadura a fecha 18/9/2022 posee 3.878.165 ha, las cuales permanecen prácticamente constantes en los últimos años con variaciones mínimas, quizás mostrando el factor limitante de incrementarse las tierras de cultivo en esta comunidad. De éstas, 290.586 hectáreas, están en regadío, representando el 7,4% de la superficie cultivable.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Extremadura dispone en el año 2.022 de 1,06 millones hectáreas de tierras de cultivo.
El principal cultivo o superficie de explotación agrícola, tanto en secano como riego, la ocupan los prados y pastizales, con casi dos millones de hectáreas. En segundo lugar, le sigue la superficie forestal que alcanza 825.630 ha y a continuación el olivar con 287.754 ha y los cereales de grano con 252.169 ha.
A raíz de estos datos, en el caso de Extremadura, comienza a observarse el uso de drones en las tierras de cultivo puesto que existe una gran superficie de cultivo que hay que curar y abonar cada año y los costes de tratamientos con maquinaria pesada cada vez son menos asumibles por el agricultor y utilizando drones se reduce significativamente el gasto de tiempo, combustible y mantenimiento de maquinaria.
Además, con el uso de drones conseguimos una menor contaminación de los acuíferos, del suelo y del aire protegiendo de esta forma el medio ambiente, alineándonos con la nueva PAC.
Es evidente que la competitividad de los cultivos pasa porque éstos dispongan de agua, reduciendo su dependencia de la climatología para mantener unas producciones competentes. La disponibilidad de regadío es una ventaja competitiva para el campo extremeño, ahí la necesidad de optimizar y profesionalizar su uso, sobre todo ante la incertidumbre climatológica que se cierne en los próximos años. Esta optimización se puede conseguir también con el uso de drones equipados con cámaras térmicas que detectan los excesos y déficits de aguas en los cultivos.
Para concluir este artículo, quiero indicar que a partir de ahora en Extremadura emerge PLAGASDRON desde Mérida (Badajoz) como complemento a esta agricultura de precisión 4.0 que ha venido para quedarse, mitigar el cambio climático y ayudar al agricultor a reducir costes en sus explotaciones agrarias.

